CAA Anuario 2025
ocas veces en la historia de nuestra actividad se dio una combinación tan intensa de oportunidades y desafíos. La irrupción de la inteligencia artificial -y, aún más, de los agentes autónomos- no es solo una innovación tecnológica: es un cambio de época. Una verdadera frontera que estamos empezando a cruzar. De un día para otro tendremos a nuestro lado agentes capa- ces de crear, planificar y pautar campañas completas; capaces de optimizar mensajes en tiempo real para audiencias que se fragmentan en miles de micronichos, dentro de medios que también se reinventan sin pausa. Todo a velocidades que hace apenas unos años nos hubieran parecido ciencia ficción… y a un costo marginal casi nulo. Es, de alguna manera, el sueño de todo marketinero. Pero ese sueño trae una paradoja fascinante. Porque, así como nosotros dispondremos de agentes inteligentes, también los consumidores tendrán los suyos. Y cuando eso ocurra, mu- chas de las interacciones serán, literalmente, conversaciones entre inteligencias artificiales. Una IA proponiendo, otra res- pondiendo. Entonces surge la pregunta que nos convoca como industria: ¿dónde queda la emoción? ¿dónde queda el deseo genuino de elegir una marca, un producto, una historia? Ahí está nuestro mayor desafío. En un mundo de algoritmos, el diferencial seguirá siendo profundamente humano. La creatividad. La sensibilidad. La oportunidad. La relevancia cultural. La capacidad de tocar una fibra, de inspirar, de sor- prender. Todo eso -lo mejor de nuestro oficio- seguirá siendo esencial, tal vez más que nunca. Por eso digo que el futuro que nos espera es apasionante. La ge- neración de marketineros de hoy tiene un privilegio y una res- ponsabilidad únicos: escribir un nuevo capítulo en la historia del marketing. Redefinir el vínculo entre marcas y personas. Y P Los marketineros estamos viviendo un momento extraordinario Por Philip Perez - Presidente de la Cámara Argentina de Anunciantes editorial demostrar, una vez más, que nuestra industria siempre encuen- tra la manera de evolucionar, de adaptarse y de liderar. Los invito a abrazar este cambio con entusiasmo, con curiosi- dad y con valentía. Porque lo que viene no es una amenaza: es una oportunidad sin precedentes para volver a imaginarlo todo. A nivel más local, el 2025 fue desafiante también. Por un lado, desde la CAA pudimos implementar mayor libertad y flexi- bilizaciones en la producción audiovisual, así como desregu- laciones en normativas legales. Pero también las marcas se enfrentan a un consumo que tarda en repuntar. Así que con mayor razón aprovecho la oportunidad para agradecer a los socios su apoyo económico y humano a la labor de la cámara. ¡Feliz 2026!
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