
REPENSAR EL TRABAJO CON IA
Hacia una nueva frontera de productividad, gestión y talento
Durante el encuentro del 25 de junio, los líderes de Esto es analizaron el impacto de los sistemas inteligentes y expusieron cómo crear organizaciones que tomen mejores decisiones.
En una nueva capacitación de los #CursosCAA -el ciclo de webinars gratuitos que la Cámara de Anunciantes brinda a sus asociados- Nacho Francolino, CEO de Esto Es, y Ema Santoro, Brand Ambassador de la consultora tecnológica, destacaron que el verdadero impacto de los avances tecnológicos no radica solo en la productividad o la automatización, sino en el tiempo valioso que las organizaciones logran recuperar gracias a ellos. Propusieron usar las herramientas para rediseñar procesos, preparar a las personas y construir una cultura que use datos e IA con criterio humano.
Los expositores explicaron que la Inteligencia Artificial implica un nuevo salto organizacional: la Revolución Industrial 4.0; la era de los sistemas inteligentes, donde los algoritmos son capaces de imitar el razonamiento, la creatividad y la resolución de problemas humanos. “Estamos frente a un mundo laboral que se vuelve más competitivo y nos obliga a ser mejores profesionales”, sintetizó Santoro, aunque el gran problema no sería tecnológico, sino operativo.
DIAGNOSTICAR ANTES DE AUTOMATIZAR
Previo a la incorporación de la IA, habría que revisar la pérdida de tiempo en tareas repetitivas que podrían simplificarse. Para ello, propusieron hacerse estas preguntas:
- ¿Qué tarda más de lo que debería, aunque hoy existan herramientas disponibles para resolverlo mejor? (velocidad y eficiencia).
- ¿Qué procesos se frenan o pierden calidad cuando falta una persona específica? (dependencia de personas clave).
- ¿Qué decisiones se toman a partir de chats o memoria interna, en lugar de datos visibles? (información dispersa).
- ¿Qué reportes o controles se construyen manualmente cada semana o mes? (carga manual repetitiva).
- ¿Qué parte de la operación no podría crecer sin sumar más esfuerzo manual o personas? (escalabilidad operativa).
Estos “síntomas” (o dolores) constituirían el mini diagnóstico de una fricción puntual (0 a 1 señales detectadas), una deuda operativa (2 a 3) o la necesidad de un rediseño con IA (4 a 5).
Describieron, además, las cuatro nuevas reglas o instancias por las que pueden pasar las organizaciones:
- De tener la información a saber qué preguntar.
- De la ejecución manual al criterio y la empatía.
- De la innovación paulatina a la adopción acelerada y adaptación activa.
- De la percepción a la verificación basada en datos trazables.
Según Francolino y Santoro, las empresas podrían clasificarse entre las que se adaptan (la mayoría hoy en LatAm), las que evolucionan y las que se transforman (el objetivo).
REDEFINIENDO LA EFICIENCIA
A continuación, los expositores sugirieron revisar las métricas estratégicas vitales a partir de preguntas, como la contratación de las herramientas que se utilizan, la definición de los procesos y su actualización, o la evolución de la cultura respecto al contexto. Francolino dijo que los 4 pilares de la transformación que atraviesa la IA son:
- Personas: quién hace qué, quién valida, quién destraba.
- Cultura: cómo se decide, cómo se aprende, cómo se gestiona el error.
- Herramientas: qué sistemas se usan, cuáles no se integran, dónde se duplica carga.
- Procesos: cómo circula la información desde el inicio hasta el cierre.
“La IA no arregla el desorden. Si el proceso está roto, acelera el problema”, manifestó el experto y compartió una matriz impacto/esfuerzo, constituida por dos pilares: el ROI (Retorno de la Inversión) y el TPR (Tiempo Personal Recuperado). Estos indicadores ayudarían a las organizaciones a tomar mejores decisiones y con criterio en sus procesos, permitiendo priorizar estratégicamente por bajo esfuerzo/alto impacto, alto impacto/mucho esfuerzo y bajo impacto/mucho esfuerzo.
A su vez, el propósito del TPR es que el tiempo liberado por la IA se convierta en un espacio protegido para la vita contemplativa, entendiendo que es en los momentos de pausa y contemplación donde nace el pensamiento crítico, la innovación y el trabajo verdaderamente humano que las máquinas no pueden replicar.
¿POR DÓNDE COMENZAR?
En el último segmento, desde Esto es reconocieron las frustraciones que pueden aparecer en la implantación de IA y propusieron preguntarse antes de usarla: qué tarea o proceso queremos mejorar, qué información necesita esta tarea/proceso, y cómo vamos a validar qué resultado es correcto. También recomendaron armar un semáforo exploratorio donde el verde sea lo que se puede automatizar (tareas repetitivas, frecuentes y con reglas claras); el amarillo lo que se apoya en AI pero precisa asistencia humana; y el rojo lo que hay que supervisar, las decisiones sensibles, ambiguas o de alto riesgo.
Por último, para detectar oportunidades de mejora, recomendaron elegir un proceso que duela, listar las tareas manuales, medir cuánto tiempo consumen, identificar información repetida, detectar quién valida cada paso, priorizar una mejora simple y probar una automatización pequeña con supervisión humana. Invitaron a los asistentes a preguntarse qué harían con 10 horas recuperadas por semana. Insistieron en que ese tiempo existe, solo está atrapado en procesos que pueden rediseñarse, herramientas que pueden integrarse y una cultura que puede transformarse.
#SociosCAA pueden solicitar la presentación en PDF a [email protected] o a través del botón de WhatsApp que está en el ángulo inferior derecho.
#CursosCAA
El webinar es sin cargo y exclusivo para los miembros de las empresas asociadas (activos y adherentes) a la CAA.
